La planta de biometano de Karrantza transformará recursos agroganaderos locales en gas renovable, biofertilizantes y beneficios ambientales medibles para el entorno.
Ver cómo funcionade energía producida
de residuos orgánicos gestionados
equivalente consumo anual gas
evitadas cada año
La planta nace para dar una solución local, segura y eficiente a recursos orgánicos del entorno agroganadero, convirtiéndolos en energía renovable y biofertilizantes.
Un proceso cerrado, controlado y diseñado para convivir con el entorno.
Mediante un proceso biológico y tecnológico controlado, los residuos orgánicos se transforman en biometano, un gas renovable equivalente al natural fósil, que se inyecta en la red para usos residenciales, industriales y de movilidad. Lo que antes era un problema de gestión hoy genera energía y valor para el territorio. Una solución que contribuye a la descarbonización, a la economía circular y a la independencia energética.
Cada elemento de la instalación está diseñado para garantizar el control, la eficiencia y la mínima afección al entorno. Haz clic sobre cada parte del proceso y conócelo más en detalle.
Entrada de materias primas en un entorno cerrado y supervisado.
Acondicionamiento del material para optimizar el proceso biológico.
Transformación natural de la materia orgánica en biogás.
Depuración del biogás para obtener biometano de alta calidad.
El gas renovable se integra en la red para su aprovechamiento energético.
El material resultante se gestiona de forma segura y controlada.
El digestato se almacena en una nave cerrada y desodorizada.
Aprovechamiento agronómico que devuelve valor al campo.
31.000 toneladas de CO₂ evitadas al año
Gestión más controlada de nutrientes
Recursos locales · Energía local · Fertilización local
NO. La planta está equipada con soluciones tecnológicas de vanguardia. Utiliza procesos cerrados, con recepción en presión negativa y digestores estancos que evitan la emisión de olores al exterior. Además, contamos con biofiltros y sistemas de monitorización continua.
SÍ. Una planta de biometano es una instalación regulada que debe cumplir requisitos técnicos, ambientales y de seguridad. El proceso cuenta con monitorización, controles y protocolos específicos.
Significa que el aire entra hacia la nave y no sale al exterior, evitando que los olores puedan escapar. Es una medida clave para la convivencia con el entorno.
NO. La logística del proyecto se organiza mediante rutas planificadas para minimizar molestias. Los accesos, horarios y flujos de tráfico se comunicarán y actualizarán con claridad y de forma transparente.
NO. Los digestores son depósitos cerrados y estancos. En su interior se produce la digestión anaerobia, un proceso natural que genera biogás sin contacto directo con el exterior.
El proyecto aporta energía renovable, inversión, actividad económica, empleo directo e indirecto, reducción de emisiones y una gestión profesional de recursos orgánicos del entorno.
SÍ. Toda la actividad está sometida a controles ambientales estrictos y a la supervisión de la administración. Las emisiones, los vertidos y la gestión del digestato están regulados por la normativa vigente, y la planta opera bajo autorizaciones ambientales que exigen sistemas de control continuos.
NO. La instalación se diseña con superficies impermeabilizadas y sistemas de recogida y control interno que evitan filtraciones al suelo o a aguas superficiales. Además, la planta debe cumplir estrictamente la normativa ambiental y está sujeta a controles y auditorías periódicas por parte de las autoridades competentes.
NO. Al contrario, se produce una mejora de los acuíferos, ya que la gestión controlada de los residuos y su aplicación al campo ayuda a evitar los excesos de nitratos que podrían acabar filtrándose a los acuíferos.
NO. La digestión anaerobia estabiliza la materia orgánica y produce un digestato más seguro y homogéneo, que actúa como un fertilizante de mayor calidad, capaz de mejorar la fertilidad y la productividad del suelo al aportar nutrientes de forma más eficiente y favorecer su estructura.
NO. Todos los residuos procederán del entorno cercano. Las plantas de biometano funcionan siempre a escala territorial, utilizando residuos orgánicos locales procedentes de explotaciones agrícolas y ganaderas del propio entorno.
NO. La planta no tratará cadáveres animales. El proyecto se centrará en la valorización de residuos agroganaderos y subproductos orgánicos como purines, estiércoles y otros materiales de origen agrícola.
SÍ. El proyecto incluye un estudio de alternativas, tal y como exige la normativa ambiental. El Estudio de Impacto Ambiental analiza distintas opciones de ubicación según criterios ambientales, paisajísticos, socioeconómicos y de seguridad. La legislación obliga a evaluar varias alternativas y a justificar por qué se elige la opción final.
NO. En el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) se analizan las características específicas del entorno, incluido el riesgo de inundación. El diseño del proyecto incorpora las medidas necesarias para garantizar la seguridad de la instalación en función de estas condiciones.
NO. Su funcionamiento se basa en un proceso biológico y controlado que trata únicamente materia orgánica agrícola y ganadera, sin introducir sustancias nuevas en el entorno. El tratamiento se realiza en reactores cerrados y monitorizados, lo que evita fugas, vertidos o emisiones no controladas al aire, al agua o al suelo. Además, la planta no crea contaminantes nuevos.
NO. El proceso se realiza en sistemas cerrados y controlados, evitando emisiones no controladas de amoniaco o sulfuro de hidrógeno al entorno. Estos compuestos se generan cuando la materia orgánica se descompone, pero en la planta se captan y se tratan mediante sistemas de depuración.
NO. Las plantas de biometano se diseñan conforme a estrictas normas de seguridad industrial, con sistemas de control, detección y prevención específicos para este tipo de instalaciones.
La planta de biometano de Karrantza representa una oportunidad para transformar recursos locales en energía renovable, reducir emisiones, reforzar la economía circular e impulsar la independencia energética.